Virgen del Carmen

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viernes, 3 de abril de 2015

Semana Santa y el significado de sus días.




Semana Santa y el significado de sus días.







Aunque para algunos la Semana Santa es una excusa para tomarse unos días libres o para vacacionar, para otros es la oportunidad de afianzar su fe católica.





La Semana Santa es el momento litúrgico más intenso de todo el año. Es una semana en la que debemos dedicar a la oración y la reflexión en los misterios de la Pasión y Muerte de Jesús para aprovechar todas las gracias que esto nos trae.




En un principio se le llamaban “La Gran Semana”. Ahora se le llama Semana Santa o Semana Mayor y a sus días se les dice días santos. Esta semana comienza con el Domingo de Ramos y termina con el Domingo de Pascua.




Lo importante de la Semana Santa es estar con Jesús en oración y arrepentimiento de nuestros pecados, asistir al sacramento de la penitencia para morir al pecado y resucitar con Cristo el día de Pascua. Es entender por qué murió y resucitó y celebrar y revivir su entrega a la muerte por amor a nosotros y el poder de su Resurrección.




La semana Santa se celebra durante siete días y cada uno de ellos tiene un significado:




Domingo de Ramos:




En este día se recuerda la entrada de Jesús a Jerusalén. Este domingo resume los dos puntos fundamentales de la Pascua: La Pasión y Muerte de Cristo y su Resurrección.


Lunes Santo:




La liturgia entra en la angustia de la pasión siguiendo los últimos días de vida de Jesús. El Evangelio presenta el episodio de la Magdalena lavando y ungiendo los pies de Jesús, con el escándalo de Judas.


Martes Santo:




En muchos lugares el protagonista de este día es la Cruz y se caracteriza por ser un motivo de orgullo para los cristianos. El Evangelio de la misa de este día es la Pasión según san Marcos.


Miércoles Santo:




Este día se reúne el tribunal religioso judío llamado Sanedrín, para condenar a Jesús. De ahí que este día se haya convertido en día de ayuno. Es el primer día de luto de la iglesia, en que se celebra el oficio de tinieblas, una especie de funeral por la muerte de Jesús.


Jueves Santo:




El Jueves Santo es una especie de “profecía” de la Pascua. En el Monte de los Olivos Jesús vive, concientemente y de manera anticipada, su Pasión y su Muerte. Este día se bendice el Santo Crisma, que se utilizará hasta el siguiente Jueves Santo. También se realiza la Misa de la Cena del Señor, en la que se recuerda la Última Cena que Jesús tuvo con sus apóstoles.




Viernes Santo:


Es el día del silencio ya que se recuerda la Crucifixión de Cristo y es el único día en que no se celebra la misa. En su lugar se hace una celebración en la que se recuerda la Pasión del Señor, se reza por la salvación de todo el mundo y se adora la cruz. Una de las tradiciones populares que ha tomado mucha fuerza en la celebración del Viernes Santo es la representación en vivo del Vía Crucis.




Sábado Santo:




La noche de este día se celebra la vigilia pascual o la Misa de Gloria. Empieza con el repicar de las campanas para anunciar al mundo que Cristo resucitó y rezan la oración de Gloria. Según una antiquísima tradición los fieles cristianos encienden velas simbolizando la invitación de Cristo a su mesa.




Domingo de Pascua:


El domingo es el día más importante del año litúrgico: se celebra la Resurrección de Cristo. La Resurrección es el fundamento de la fe en Jesús, ya que en ella se basa la esperanza de la salvación del mundo.






Fuente: semanasanta.catholic.net






Los países que tratan de vivir sin valores
terminan por desvalorizar la vida de sus ciudadanos. 

 



sábado, 14 de marzo de 2015

Persecución de los cristianos.




Persecución de los cristianos.





A pesar de haber habitado la región por siglos, las comunidades cristianas están hoy en grave peligro en diversos países del Medio Oriente producto del fanatismo religioso islámico que ha cundido a causa de guerras fratricidas, como en Siria, y la inestabilidad política en el caso de Irak...






El Consejo de Seguridad de la ONU proyecta abordar -a fines de este mes y algo tardíamente- la persecución de la minoría religiosa cristiana en el Medio Oriente, iniciativa que ha sido apoyada por varios estados árabes islámicos que se sienten amenazados por el fundamentalismo radical que distorsiona el mensaje del Corán.


A pesar de haber habitado la región por siglos, las comunidades cristianas están hoy en grave peligro en diversos países del Medio Oriente producto del fanatismo religioso islámico que ha cundido a causa de guerras fratricidas, como en Siria, y la inestabilidad política en el caso de Irak.


El Estado Islámico dispone de alrededor de 30 mil combatientes, capacidad militar, recursos, infraestructura y un territorio para construir una sociedad "pura" de acuerdo a su interpretación radical de la sharia. Esta "limpieza religiosa" ha conllevado la persecución y la muerte de miles de cristianos. Particularmente violenta fue la ocupación de Mosul, ubicada al norte de Irak. En junio pasado vivían alrededor de 25 mil cristianos en la ciudad; hoy se cree que no queda ninguno. Allí los yihadistas marcaron las casas de los habitantes cristianos con la letra n de "nazareno" y, por primera vez en siglos, se les prohibió celebrar misa.


Si bien el Medio Oriente fue la cuna de las tres principales religiones monoteístas de la humanidad -Jerusalén alberga diversos lugares sagrados para cada una de ellas-, hoy es una región donde la libertad religiosa está gravemente amenazada. Algunos estados islámicos restringen o incluso condenan la posesión de material cristiano y prohíben la conversión del islam al cristianismo. En su condición de minoría, los cristianos han optado por abandonar la zona; incluso en Palestina se ha reducido su presencia. La gravedad de la situación no solo ha sido denunciada por el Papa Francisco, sino también ha provocado alarma en la comunidad internacional.


Para el Estado Islámico -autoproclamado califato para esgrimirse en autoridad religiosa además de política-, el cristianismo constituye una amenaza por parecer que representa la influencia occidental. Su actuar cruel y despiadado ha despertado el rechazo de los musulmanes moderados, pero ello no ha permitido, hasta ahora, superar la rivalidad entre las principales dos facciones que conviven -y se enfrentan- al interior del islam. Las ofensivas para recuperar las ciudades de Mosul y Tikrit por parte de las fuerzas gubernamentales iraquíes abren la interrogante respecto de cómo se reconstruirán las frágiles relaciones entre sunitas y chiitas, y cuál será la realidad de esas comunidades cristianas que parecen condenadas a desaparecer de la región que vio al cristianismo nacer y propagarse.



Los países que tratan de vivir sin valores
terminan por desvalorizar la vida de sus ciudadanos.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Practicar buenas nuevas, por Gonzalo Rojas Sánchez.





Practicar buenas nuevas,
por Gonzalo Rojas Sánchez.


Esta noche celebramos el nacimiento del Redentor. Viene para todos, para la humanidad entera, pero hace una diferencia: a quienes creemos en Él nos obliga, mientras que a los demás los beneficia como de rebote, dependiendo de si los cristianos cumplimos con sus mandatos de Dios hecho Hombre. Parece una carga, pero es un gran privilegio: colaborar con su obra de salvación.


C. S. Lewis, un converso, lo explicó así: "El cristianismo afirma que algo que está más allá del espacio y el tiempo, que es increado y eterno, entró en la naturaleza, en la naturaleza humana, descendió a su propio universo y ascendió de nuevo, elevando la naturaleza con él".


Ascender elevando la naturaleza: no debe ser esta una frase genérica, sino una realidad práctica, tan concreta y determinada que pueda ser sometida al escrutinio y la eventual crítica de los no creyentes, del mismo modo que nosotros analizamos sus comportamientos. Pasando y pasando.


En concreto: si los cristianos dedicados a la política por medio de sus votos en el Congreso no han defendido y elevado lo natural para que sea digno de Dios -y así ha sucedido reiteradamente: divorcio y píldora y, probablemente ahora, matrimonio y educación-, a otros cristianos nos tocará suplir esas claudicaciones con la consiguiente acción ciudadana.


Si nosotros no elevamos lo natural, ya sabemos lo que sucederá: lo natural se quedará a nivel animal.


A pesar de la sorprendente unanimidad con que los comentaristas (Aylwin, Brunner, Edwards, García-Huidobro, Molina, Soto, Urzúa, Villegas, Williamson, etc., etc.) insisten en las lamentables consecuencias que traerá el proyecto que lesiona la educación libre, hay cristianos que perseveran en su decisión de aprobarlo.


Si no se corrige esa iniciativa, desgraciadamente el dato duro estará pronto disponible: cientos de colegios iniciarán su proceso de cierre. Corresponderá entonces a los cristianos acudir a esos lechos agónicos para ofrecer una opción que salve y eleve. Si ya se ponen hoy muchos millones de pesos al servicio de iniciativas educacionales de muy variadas denominaciones cristianas, no cabrá más que multiplicar esas ayudas, tratando de rescatar colegios completos o, al menos, de ofrecer alternativas viables para miles de padres y alumnos desamparados.


Esos millones existen, esos millones los ganan legítimamente cristianos que no deben ni pueden permanecer indiferentes. Siempre es tiempo, pero quizás 2015 sea un momento especial para practicar la enseñanza de Benedicto XVI: "El ser humano está hecho para el don, el cual manifiesta y desarrolla su dimensión trascendente".


Que no cierre ningún colegio por falta de ayuda económica, que no falten los millones para sostener lo que los cristianos valoran al máximo: el derecho de los padres como primeros educadores.


En paralelo, ¡cómo sufre la familia en Chile! En las encuestas se la alaba, pero en la realidad se la lesiona, y en las leyes se la disuelve. ¿No hay cómo corregir eso?


De nuevo, los cristianos tienen que ir a reforzar, para poder después elevar lo que hoy apenas se sostiene. "Nadie puede exigirnos que releguemos la religión a la intimidad secreta de las personas, sin influencia alguna en la vida social y nacional, sin preocuparnos por las instituciones de la sociedad civil", ha escrito el Papa Francisco.


O sea: por cada familia que no se forma adecuadamente, por cada familia que se quiebra ¿habrá más familias cristianas que destinen horas reales a esa tarea de regeneración celular?


Si esos bienes humanos que son el tiempo y el dinero pueden ser elevados a la calidad de instrumentos de servicio, el Redentor volverá a nacer a través de esas buenas nuevas.


Los países que tratan de vivir sin valores
terminan por desvalorizar la vida de sus ciudadanos.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Fobia a la Libertad, por Isabel Plá.



Bachelet y su Gabinete están dando muestras inequívocas de totalitarismo.




Fobia a la Libertad,

por Isabel Plá.



El    Gabinete de la Presidente Michelle Bachelet se estrenó en marzo de este año con dos perlas.


La primera fue de la Ministro de Salud, quien para explicar las razones por las cuales se retrocedía en el sistema de libre elección, que permitía a los afiliados a Fonasa más vulnerables pagar con bonos consultas privadas, aseguró que “cada vez que aumenta la libertad, disminuye la equidad”. Luego vino la Ministro de Desarrollo Social, quien refiriéndose al programa Elige Vivir Sano, aseguró que el Gobierno estaba evaluándolo, porque “el Estado debe garantizar que la gente no tenga que elegir, porque hay gente que puede elegir y otros que no. El Estado tiene que garantizar derechos”.


Ambas declaraciones fueron los primeros campanazos que dio el Gobierno de la incomprensible lógica con la que estaba no sólo evaluando políticas públicas, sino especialmente la relación que debía establecerse entre el Estado y las personas. Las Ministros de Salud y de Desarrollo Social lo que hacían era notificar a los chilenos que, a juicio del nuevo Gobierno, el ejercicio de la libertad ponía en riesgo sus derechos y que para protegerlos, había que restringirla.


Hay en la izquierda una evidente fobia por la libertad o, en el mejor de los casos, la convicción de que puede ejercerse sólo a partir de un estándar artificial, un “piso” de limitaciones que contradicen la naturaleza humana y señalan, por una parte, la desconfianza en los propósitos de las personas y, por otra, en sus capacidades para tomar las mejores decisiones.


Además de las reformas “emblemáticas”, ya perdimos la cuenta de las iniciativas del Gobierno que buscan cercar la autonomía individual, argumentando su interés por garantizar derechos, asegurar equidad o, simplemente, evitar que unas personas obtengan más beneficios o mejoren más rápidamente su calidad de vida que otras, producto del mérito o del talento (la inolvidable analogía de los patines del Ministro de Educación no sugiere, sino que confirma precisamente esa intención).


El Estado debe garantizar Salud y Educación, pero los ciudadanos no están capacitados para elegir el colegio de sus hijos, el médico con que el prefieren atenderse, ni para decidir, libre y voluntariamente, vivir sano. Respecto del intercambio económico, el Estado supone la incapacidad de los consumidores para evaluar por si mismos un precio, un contrato o la calidad por la que están dispuestos a pagar y, del otro lado, la intención de abuso o explotación del vendedor.


En síntesis: el Estado actúa siempre de buena fe, mientras los ciudadanos –ya sea como consumidores, padres o contribuyentes- actuamos siempre arriesgando el bien común.


La fobia a la libertad ha ido corriendo el cerco de la acción pública para coartar las decisiones privadas. Paulatinamente vamos pasando desde regular, por ejemplo, la relación entre consumidor y vendedor, a otros ámbitos más delicados, porque comprometen la conciencia.


El proyecto que firmó esta semana la Presidente Bachelet sobre financiamiento de la política es elocuente respecto a cómo mira el Estado socialista a las personas: si Ud. quiere donar plata a un partido o a un candidato de su preferencia, puede hacerlo pero se le impone un límite modesto, en proporción al costo real de las campañas y muy poco motivador para candidatos nuevos (habrá que ver cuántos héroes están dispuestos a desafiar ahora al incumbente). Ahora, si Ud. es candidato y quiere financiar íntegramente su campaña, sin recurrir a ningún favor, no puede. Eso sí, el Gobierno propone duplicar el aporte público a las campañas.


El Estado sí, las personas no. Esa es la premisa a partir de la cual el Gobierno mira a los ciudadanos, decide lo bueno y lo justo y pretende administrar la libertad.


Tomado de http://ellibero.cl/opinion/fobia-a-la-libertad/
 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Campaña contra el aborto...






Campaña contra el aborto.


Impactante campaña contra el aborto comenzó ayer en las calles de Santiago,  y durará dos semanas en que recorrerá diversos barrios capitalinos, ante la embestida de los abortistas, para concientizar e informar a los chilenos sobre lo que es realmente abortar, sobre los riesgos para la madre o el sufrimiento en el proceso de muerte del hijo.


“Nadie muestra imágenes y es clave verlas para poder discernir si es esto lo que queremos para los  chilenos”, dijeron los organizadores, agregando que “Necesitamos abrir los ojos a la verdad sin eufemismos y darnos cuenta de que el vientre materno podría convertirse en el más peligroso del mundo, si se despenaliza el aborto“.


Los organizadores sostuvieron que “es tan impresionante ver estas imágenes, que quisimos mostrarlas a la sociedad para tener un debate maduro, informado y con altura de miras (…) aseverando que “No queremos que ni un chileno más sea torturado y desaparecido, y un aborto es eso, una tortura y posterior desaparición de un ser humano“.


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